Universidad vs. Formación Profesional ¿qué elijo?

¿Te has hecho alguna vez esta pregunta? Es una decisión que en primer lugar depende de cómo eres, de tus fortalezas, de tus intereses, de tus circunstancias y de cómo te ves en el futuro. En este post te hablamos de ciertas creencias alrededor del tema y de las proyecciones de futuro.

Los detractores de los títulos universitarios

¿Crees que una titulación universitaria, un máster o un doctorado no te garantizan un trabajo o un buen salario?

Esta es la causa de que algunos jóvenes se desanimen y no encuentren ni justifiquen el para qué de obtener un título universitario.

Y es que en la mayoría de los casos, este argumento no deja de ser una cuestión de actitud ante la vida, de motivación, de pasión por lo que haces, de apertura de mente, de ser creativo y flexible para buscar alternativas aunque creas que no las hay. Y de un último ingrediente muy importante, tomar acción.

El desánimo y la crítica al aún academicista sistema universitario, han generado grupos que divulgan que los títulos universitarios no valen para nada y apuestan por una formación algunas veces no certificada y autodidacta.

Seguramente a algunas personas les ha funcionado esta fórmula. Sin duda son unos apasionados por lo que hacen, con una gran motivación y cualidades que les hacen sobresalir a pesar de no tener un título.

El hecho es que a día de hoy tener una cualificación acreditada ya sea un grado universitario o una Formación Profesional sigue siendo una forma de “certificar” los conocimientos. La mayoría de las empresas y la sociedad exigen una cualificación, sobre todo cuando no tienes experiencia laboral. Además, no tener un estudio certificado se puede convertir en un impedimento para acceder a formaciones que requieran una titulación previa.

El reto universitario

Desde hace años la educación universitaria pide a gritos un cambio. Salir de tanta teoría y enfocarse en lo práctico para que los estudiantes adquieran experiencias fuera de la universidad y tengan mayor contacto con las empresas y con un trabajo real. No dudo que esto llegue pronto.

A pesar de esta necesidad de cambio, para que la economía crezca se necesitan titulados universitarios apasionados por su carrera, motivados para seguir formándose y resilientes para afrontar los cambios que depara el futuro laboral.

Eso sí, antes de elegir es importante que valores tu situación actual, que visualices tu futuro y si esto encaja con el grado que quieres estudiar.

Como contraparte, hoy en día aún existen personas que “no ven con buenos ojos” decantarse por la Formación Profesional debido a:

  • La necesidad de alcanzar un estatus.
  • La idea de que los titulados universitarios ganan más dinero y tienen más «éxito».
  • El miedo a no estar preparado en comparación con otros jóvenes de tu entorno para acceder a las grandes empresas.

Estas creencias limitantes pueden impulsarte a querer alcanzar el máximo de cualificación. Abre los ojos y estate atento/a a si algo de esto está detrás de tu decisión.

Y si después de todo este proceso tienes claro que estudiar un grado universitario es para ti, adelante.

El auge de la Formación Profesional

La Formación Profesional es una vía rápida de acceso a empleos cualificados intermedios. Hoy en día en España el porcentaje de técnicos medios y superiores es bajo si se compara con otros países de la Unión Europea. Sin embargo, para el año 2025 según el Plan de Modernización de la Formación Profesional de 2020, se prevé que la demanda de los puestos de trabajo corresponderá en un 49 % a personas con un nivel medio de cualificación y en un 37 % a personas con un alto nivel de cualificación.

Y es que recientemente se ha aprobado en España un ambicioso proyecto de ley para la modernización de la Formación Profesional. En este proyecto de la mano de las empresas y tomando como referencia otros países de la Unión Europea, se pretende dar un giro a los ciclos formativos para hacerlos adaptables a la realidad del mundo profesional, fomentar el crecimiento de la economía, el emprendimiento y disminuir las tasas de paro juvenil.

Y si te decides por esta opción y una vez finalizado el ciclo formativo quieres acceder a un grado, siempre es posible e incluso puedes compatibilizarlo con un trabajo.

Sea lo que sea que elijas, la clave está en que la decisión que tomes parta de ti y de tu propio autoconocimiento, de lo que eres y de lo que quieres ser.

Es importante que cultives habilidades blandas, “soft skills”, como la gestión emocional, la flexibilidad, la creatividad, la comunicación asertiva, la escucha y la empatía. Estas te ayudarán a crecer como persona, a adaptarte a las circunstancias y a ver la vida como un continuo aprendizaje.

Mira hacia adentro, encuentra lo que te gusta, lo que te motiva, tus talentos y a partir de allí busca opciones. Explora con la mente abierta y con enfoque y luego piensa en cuál es el siguiente paso a dar, algo que sea coherente contigo.

¿Y tú? ¿Cómo visualizas tu futuro profesional? 

Comparte este artículo si crees que puede ayudar a alguien más o déjanos un comentario, estaremos encantadas de leerte.»

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